La escasez de memoria empuja a los gigantes del PC a tantear chips chinos por primera vez
por Manuel NaranjoHay piezas que no se ven, pero mandan. La memoria es una de ellas: si falta, un portátil no sale al mercado, aunque el resto del puzle esté perfecto. Y eso es justo lo que está poniendo nerviosas a varias marcas de primer nivel. En plena tensión de suministro, grandes fabricantes de ordenadores estarían valorando un cambio que hasta hace poco sonaba a ciencia ficción corporativa: recurrir, por primera vez, a chips de memoria fabricados en China para mantener sus planes de producto.
La situación se entiende mejor si se mira como un atasco en una autopista con pocos carriles. La industria necesita DRAM para casi todo, desde portátiles hasta servidores, pero parte de la capacidad se está orientando hacia segmentos más rentables, y el resultado es una mezcla de escasez, precios que suben y calendarios que empiezan a rechinar.
Un giro de compras con nombre propio
La señal más clara es que HP, Dell, Acer y ASUS estarían considerando abastecerse de memoria de fabricantes chinos por primera vez, en respuesta a una escasez global que amenaza lanzamientos y eleva costes. En el centro del movimiento aparece ChangXin Memory Technologies, conocida como CXMT, una empresa china especializada en DRAM.
Según la información disponible, HP ya habría comenzado a “cualificar” productos con chips de CXMT, es decir, a someterlos a pruebas internas para verificar compatibilidad, estabilidad y fiabilidad antes de incorporarlos a equipos reales. No se trata de un botón rojo que lo cambia todo en un día. Es más bien una llave de repuesto que se guarda en el bolsillo por si la cerradura se pone caprichosa.
Mercados fuera de Estados Unidos, el matiz que pesa
Hay un detalle que cambia la lectura: el planteamiento apuntaría a mercados no estadounidenses. La información indica que HP seguiría monitorizando la situación hasta alrededor de mediados de 2026 y, si el suministro de DRAM sigue apretado y los precios continúan al alza, podría empezar a comprar a CXMT para mercados fuera de Estados Unidos.
Esto encaja con una realidad poco visible para el usuario: un mismo modelo comercial puede llevar componentes equivalentes de distintos proveedores sin alterar el nombre del producto. En épocas tranquilas, esas variaciones pasan desapercibidas. En épocas tensas, son una forma de evitar que el catálogo se quede sin unidades.

Dell, Acer y ASUS se mueven con distintos pasos
El movimiento, según lo publicado, no sería exclusivo. Dell también estaría evaluando DRAM de CXMT por el temor a que los precios de la memoria sigan subiendo durante 2026. Es una manera de blindarse ante un escenario en el que la subida no sea un pico, sino una pendiente sostenida.
Acer, por su parte, estaría abierta a usar memoria fabricada en China si sus proveedores de fabricación por contrato la integran en la cadena, una vía habitual cuando los socios locales tienen mejor acceso a determinados componentes.
En el caso de ASUS, se menciona que habría pedido a sus socios de producción en China ayuda para conseguir memoria para algunos proyectos de portátiles. Suena a medida quirúrgica: asegurar piezas concretas para proyectos concretos, no a un cambio de filosofía de arriba abajo.
Qué hay detrás de la escasez y por qué ahora duele más
Cuando se habla de falta de chips, a veces parece que el mundo se ha quedado sin fábricas. Aquí el matiz es distinto: la escasez se describe como “aguda” y afecta a memorias que son un componente esencial en toda la electrónica. En paralelo, la industria se ha acostumbrado a optimizarlo todo. Inventario mínimo, entregas justo a tiempo, previsiones ajustadas. Esa eficiencia funciona hasta que el mercado se tuerce, y entonces cualquier retraso se amplifica.
El golpe no es solo disponibilidad. También es incertidumbre. A un fabricante no le basta con recibir memoria hoy; necesita saber si la recibirá dentro de seis semanas para planificar producción, distribución y promociones. Y cuando no lo sabe, aparecen los planes alternativos.
Lo que puede notar el consumidor
La pregunta obvia es si esto cambia algo para quien compra un portátil. En rendimiento, la DRAM moderna es un territorio relativamente estandarizado: lo que suele importar es la velocidad, la latencia, el consumo y la estabilidad. Si un módulo se certifica y pasa pruebas, debería comportarse igual que otro que cumpla el mismo perfil.
Donde sí puede haber ruido es en la comparación. Podríamos ver más variantes internas en equipos con el mismo nombre comercial, y eso complica la transparencia. Otra consecuencia posible es el precio: si la memoria sigue encareciéndose, es difícil que no se traslade a configuraciones concretas o a la disponibilidad de ciertos modelos.
Si algo deja claro este movimiento, es que la cadena del PC está buscando más carriles para no depender de un único suministro. Si la tensión se mantiene y los precios siguen presionando, la memoria china puede pasar de ser un recurso excepcional a convertirse en una pieza más del tablero, al menos en determinados mercados. La clave estará en dos cosas: controles de calidad estrictos y una comunicación clara, para que el usuario no se entere del terremoto solo cuando ya está pagando la factura.
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